Historia de España



La Reconquista española

Se conoce como la Reconquista española al esfuerzo de los reyes cristianos por quitarles el poder de la Península Ibérica a los musulmanes. Este proceso comenzó en el año 718 y terminó en 1492. El fin principal de la Reconquista española era extender el poder de los reinos cristianos y el cristianismo hacia el sur y recuperar las tierras conquistadas por los musulmanes. Este proceso fue lento: comienza con Pelayo en el siglo VIII y continúa hasta el siglo XV. Distintos reinos cristianos fueron surgiendo y ocupando progresivamente el terreno español.

Pelayo, un noble visigodo, hijo del duque Favila, huyó a Asturias tras la conspiración del rey Witiza para matar a su padre. Cuando muere Witiza y Rodrigo toma el poder de la corona del Reino de Asturias, Pelayo vuelve y lucha en la batalla de Guadalete a favor del rey. Cuando Rodrigo es derrotado en esta batalla, Pelayo decide refugiarse en Toledo. Pero los musulmanes se expandían sobre el territorio, y Pelayo decidió volver a Asturias. En el año 718, encabeza la primera revuelta contra el poder musulmán, pero sólo encontró su fracaso. Sin embargo, en el año 722, encabeza una segunda revuelta a partir de la batalla de Covadonga en los montes de Asturias, y aquí es donde comienza la Reconquista española y el inicio del primer reino cristiano.

A partir de este momento, Don Pelayo comienza a anexar nuevas tierras a sus dominios. Sin embargo, el pequeño estado no era considerado una amenaza para los musulmanes, y las tierras perdidas hasta el momento no eran tampoco de gran interés para ellos. Pero poco después, Pelayo comenzó a expandirse y a preocupar a las autoridades califales. Con el tiempo el Reino de Asturias fue creciendo tras sucesivas victorias por el poder de distintas regiones. La suma de poder del Reino de Asturias comenzaba a significar una amenaza para al-Ándalus. Los sucesores de Pelayo sólo extendieron de manera progresiva los dominios del reino.

El Reino de Navarra, inicialmente llamado Reino de Pamplona, fue fundando en el siglo IX y su primer monarca fue Íñigo Arista. Navarra fue uno de los focos de resistencia cristianos. Durante la Edad media el reino llegó a expandirse increíblemente, hasta por territorios atlánticos y que hoy pertenecen a Francia y al País Vasco. Durante el reinado de Sancho el Mayor se unieron Castilla, Aragón, Sobrarbe y Ribagorza en los Pirineos. Luego el territorio se volvió a dividir en Navarra, Castilla y Aragón.

El Reino de Aragón tuvo como primer monarca al rey Ramiro I, hijo de Sancho III de Navarra. Ramiro I unió a Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, y luego anexó a Navarra, aunque poco tiempo después esa unión se disolvió. Desde su creación el reino llegó a conquistar Huesca en 905, Barbastro y Sariñena en 1101, Tamarite de Litera en 1104 y, con la ayuda de la nobleza feudal de Francia, se conquistaron Tudela, Tarazona, Calatayud, Daroca y Zaragoza. Al conquistar Zaragoza se produjo la caída del reino moro, lo que produjo un gran cambio para el reino de Aragón.

Hasta el siglo X, la Reconquista española logró abarcar el norte de España, y al oeste estaba afianzado el reino asturiano. Durante estos tiempos, el fin principal de los reyes era establecer estructuras políticas y sociales para hacer funcionar el reino y configurar las bases del feudalismo. Hasta el siglo XII, gracias a la desintegración del Califato, el avance de los reinos cristianos hacia la Meseta norte y el Valle de Ebro se ve facilitado. En esta época se acepta la supremacía religiosa de Roma. Durante el período que abarca desde el siglo XIII al XVI, se conquista gran parte del sur de la península al derrotar al imperio de al-Andalus. Esta época también se caracteriza por la crisis económica y guerras civiles. El matrimonio entre Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, los Reyes Católicos, más su esfuerzo por afianzar la unificación de un Estado moderno y el reforzamiento de la Corona permiten la unificación España.